
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos visto un carro de valores y en cuestión de segundos nos hemos imaginado como cambiaria nuestra vida si nos atreviéramos a robarlo. Todos han visto ese automóvil blindado tan solo custodiado por un máximo de tres personas armadas que gracias a nuestra imaginación alimentada por la inmunidad que adquieren los protagonistas en las historias de acción, pensamos en que es un acto fácil de realizar y que además las consecuencias serían pocas en un país latinoamericano como lo es Colombia, se imaginan las posibilidades que le pueden dar esa cantidad de billetes a su vida, pues en este pequeño párrafo se puede resumir la seguidilla de actos de esta película, pero su valor real se encuentra en lo que expresa a través de las imágenes y la relación que hay entre sus protagonistas.

En Kalibre 35 podemos ver cómo un grupo de amigos entusiastas y expertos en cine y la actuación buscan financiar un proyecto de película que tienen, pero se encuentran con la dura realidad del país donde nadie quiere ni financiar la película ni mucho menos entenderla. Esto es un lógico reflejo de lo que era hacer cine en Colombia en los noventa. Las producciones colombianas entre los años 80 y 90 pueden ser las que más imaginación y cariño han tenido, pero es obvio que muchas han pasado por manos de los mismos productores e incluso por los mismos directores lo que es signo del poco apoyo que hay para este arte en el país, eso sin contar con la cantidad ingente de producciones de muy mala calidad y que se reproducen de manera acelerada buscando la comedia fácil e insulsa.
Volviendo a la película, más allá de dar datos técnicos y mencionar a los actores, me animo a describir el mundo de sensaciones del que rebosa este producto. Es muy fácil sentirse identificado con los protagonistas porque todos en algún momento de la vida hemos querido empezar un proyecto con sus amigos de toda la vida, es como una necesidad intrínseca al nivel intelectual y el amor que atraviesa las amistades. En una entrevista hecha a Raúl García, habla de cómo quería representar ese amor de amigos y como otro amor de pareja no se interpondría en ese deseo conjunto de hacer algo juntos, ahora ese algo es el hecho de realizar una película, es natural e inspirador ver como se quieren estos personajes, no es un amor a lo sentimental exagerando cada momento, es algo más creíble y me puedo ver tratándome de esa manera con alguno de mis amigos.
Esta película nos muestra de muchas maneras el amor por el cine, y no se ve reflejada en las ganas de hacer una película de los protagonistas, sino en cómo se siente al empezar a planearla y en cada paso que dan para realizarla, cada queja que expresan sobre el cine mainstream y la superioridad de intelecto que todo entusiasta alcanza al empaparse mucho en lo que le gusta, ese comportamiento tan desagradable de querer saberlo todo y no dar paso a ideas diferentes porque no representan el arte que les gusta, no puede ser más genuino, todos alguna vez pensamos así aunque sea por un pequeño instante.
Pero lo que más me gusta de esta película es la forma de experimentar y la nostalgia por lugares que no conozco. Primero, a lo largo de la película veremos múltiples cambios de estilos de grabación, sus formatos son diversos y esos cambios visuales que involucran distintas texturas me dejan una imagen granulada instalada en mi memoria y me genera cierto placer por lo viejo. Además, un uso constante de ángulos agudos en el transcurso de la historia dando una sensación de que el horizonte inalcanzable me parecen un increíble proceso de llevar al espectador a un viaje a mediados de los 90 donde había una sencillez difícil en la ciudad.

No todo podía ser bueno, aunque el obvio bajo presupuesto que maneja la producción le juega a su favor para crear ese ambiente tan icónico, también se reflejaba en los múltiples problemas técnicos que tiene, por ejemplo, hay muchas escenas donde el sonido es horrible e ininteligible, también las escenas donde se ven los personajes a lo lejos: la resolución no deja entender muy bien qué es lo que está pasando y por último, hay ciertos momentos donde la credibilidad de los personajes se ve distorsionada por el cambio tan brusco de actitud, quizás en esta última parte solo es algo de mi gusto, pero si me saca de la película al ver a los personajes haciendo escenas muy felices casi sacadas de un videoclip de una canción hippie justo después de haberse peleado de una forma que denota relevancia en los sentimientos de cada uno. No siendo más, recomiendo esta película ampliamente, se puede ver gratis en rtvcplay y en YouTube. Es un gran exponente de la imaginación y realización colombiana y al verla vana a encontrar muchas cosas que pueden deducir por sí mismo y que no están en esta pequeña reseña, yo solo cuento por qué me gusta.
